
Todos los años, el 11 octubre se celebra el Día Internacional de las niñas que fue creado por la ONU el 19 de diciembre de 2011.
El Día Internacional de la Niña busca proteger el futuro de las menores eliminando el matrimonio infantil por completo y asegurar que los gobiernos inviertan los recursos necesarios en su educación, salud y derechos.
El matrimonio infantil representa una de las crisis globales más urgentes y graves para el bienestar de las menores. Cada año, 12 millones de niñas en el mundo son obligadas a casarse antes de cumplir la mayoría de edad, una problemática que pasa muchísimo más en el África Subsahariana. Esta práctica arruina su futuro al privarlas de la educación y dejarlas expuestas a la violencia, además de provocar serios daños en su salud mental que pueden llevarlas a la depresión profunda o al suicidio durante la adolescencia.
Esta triste situación nos obliga a pensar en lo importante que es proteger la inocencia de las menores y darles el amor y cuidado que merecen para crecer sin miedos. Ponernos en su lugar nos invita a valorar la libertad de aprender y elegir nuestro propio camino, recordando que salvar a una niña hoy es asegurar un mundo más justo para todos:
«Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.»
— Gálatas 3,28
Este texto de la Biblia nos habla de que todas las personas somos iguales ante Dios, sin importar si somos hombres o mujeres. Nos recuerda que las niñas deben tener los mismos derechos y oportunidades que los niños. Por eso, este día nos invita a reflexionar sobre la igualdad y a luchar contra las situaciones de discriminación que todavía existen.
Por ello nos comprometemos a no ser cómplices de ninguna injusticia contra las niñas: ni con nuestro silencio, ni con nuestra risa, ni con nuestra indiferencia. Y cuando la veamos, la nombramos y actuamos.
(Josu, Ekhiotz y Oinatz, 1º Bach B)